El Palacio Real de Bélgica, frente al edificio del Parlamento en el Parque Real, es considerado uno de los edificios oficiales más bellos de Bruselas.
Construido en puro estilo Luis XVI, es aquí donde el Rey ejerce sus responsabilidades como jefe de Estado, concede audiencias y recibe visitas oficiales de Estado.
El palacio está lleno de habitaciones y salones de impresionante belleza, así como magníficas colecciones de arte.
Las escaleras monumentales y las salas de Estado son particularmente interesantes, con instalaciones diseñadas y decoradas por conocidos artistas modernos.
Después de la fiesta nacional, el Palacio Real se abre al público durante casi dos meses, desde finales de julio a mediados de septiembre, dando a los locales y visitantes de la ciudad una oportunidad de obtener una visión de la vida oficial de los reyes.
Obviamente, lo más destacado es el salón de fiestas y la sala del trono. Sus majestuosas proporciones y la altura de sus techos decorados con enormes bronce y lámparas de cristal, son una muestra clara de la época en que Bélgica era la cuarta potencia comercial del mundo.
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