Bruselas es una pequeña ciudad que a lo largo de su historia fue moneda de cambio entre las coronas europeas. Cambió de manos según los casamientos reales, las guerras y los acuerdos de paz. Fue romana, española, alemana, francesa y en algún momento independiente. Por eso, no es extraño para sus habitantes que en la actualidad vivan en ella diplomáticos de todo el mundo que trabajan en los organismos internacionales que tiene sede allí, específicamente la OTAN y la Unión Europea. Los modernos edificios de vidrio y acero construidos para albergar a los extranjeros que llegan a hacer negocios y decidir los destinos del continente contrastan con la fina arquitectura del art nouveau que brilla en residencias, edificios oficiales y cafés de la capital belga, una de las muchas ciudades europeas que combinan una población relativamente pequeña, un territorio acotado y un nivel de vida realmente alto. El producto es una ciudad acogedora, ordenada, limpia y en la que los viajeros no pueden dejar de sentirse a gusto. He aquí algunas sugerencias de rutas para conocer esta preciosa ciudad:
Barrio Dansaert y la Place de Saint-Géry
Place de Saint-Géry.
Barrio de Les Marolles y Sablon. Marollen & Zavel.
Les Merolles.
Barrios de San Bonifacio e Ixelles. Saint-Boniface et Ixelles.
Place Saint-Boniface.
Estanques y Arquitectura Art-noveau del Barrio de Ixelles
Ixelles.
Plaza Marie-Louise, Ambiorix y Margueritte. Jardines de Maelbeek.
Plaza Marie-Louise.
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